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COCINA
En Roma se come
a horas fijas.
La cacio e pepe se come a la una. Ni a mediodía ni a las tres.
Las trattorias de barrio abren la cocina dos veces al día, y nada más. Quien llega a las 15 encuentra la sala vaciándose; quien llega a las 19, la sala aún sin abrir. No es rigidez: es el turno del cocinero. Saber los horarios antes de partir vale más que cualquier lista de direcciones.
Los mercados de barrio abren temprano por la mañana y cierran a la hora de comer: Campo de' Fiori, el Mercato di Testaccio, el Trionfale. Son la despensa de la ciudad, y solo se ven madrugando. Apuntarlos en la agenda el día antes es la única manera de no perdérselos.
Horarios que conviene anotar
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12:30–14:30
La comida. Antes se espera fuera; después, la pasta del día se ha acabado.
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20:00–21:00
La cena. A esta hora se sientan los romanos: a las 19 la sala está aún vacía.
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07:00–09:00
El desayuno. En la barra, de pie, cinco minutos. En el Lilium está incluido en la tarifa.
Cocina: la hora real de las comidas y los mercados →